Disney se ha convertido en una monstruosa máquina que suda monopolio y se alimenta absorbiendo a los artistas de verdad que van soltando largometrajes cada vez más paupérrimos. Pero no siempre fue así. Alcanzaron a revolucionar la industria lanzando grandes clásicos de la animación tradicional antes de convertirse en el engendro que son hoy. Y por ello millones de personas recuerdan y gozan de películas que ya tienen más de 80 años como si fueran nuevas.

Pero no todos hemos tenido el privilegio de experimentar la fantasía del ratón Miguel y compañía con el sello original holográfico del miki maus impreso en la tapa. Muchos se la jugaron por el nunca bien ponderao amigo de la feria que se los traía a precio de huevo. Los más connotaos con regrabadores de VHS hacían de las suyas cada vez que aparecía una película prestá.

Pero entre toda esa gente existe un grupo selecto de personas que tuvo acceso a material que estaba destinado al bloque socialista luego de la caída de la cortina de hierro. Alternativas de bajo presupuesto que por razones que solo el abuso de drogas duras pueden explicar, intentaban acaparar algo de la torta que se adjudicaba el Walt Disni, pero con propuestas propias. De esos dementes hablaremos hoy, de sus orígenes, de sus motivaciones y de su situación actual.

En su portal regalón después de la Hora Oficial, un tonto compilado de lo que alcancé a quitarle a mi vieja antes de que intentara tirar a la basura una caja llena de joyas. después del salto.