Hace un tiempo, quedó en evidencia que nuestro Vampirito, el amigo de la dueña de casa por ahí por los 90’s era un loquillo.  Un secreto a voces, según dicen, era un cabro al que dejó botado hace 36 años después de que Julito, le chantara el paté a una vieja culiá random la Doña Balbina.