Yo la hice, me avivé antes de entrar y me preparé un día antes con Fergusano y mis negros. No sé que pasó durante las doce horas anteriores, pero lo que haya consumido me sirvió para soportar dos días de delirio absoluto. Decadencia oficial, obesidad crónica y desadaptados. Nosotros nos salvamos, podríamos haber sido los infelices que daban vueltas, esas criaturas llenas de inocencia y una extraña dulzura que tienen los Down. La dura que no quiero ofender a nadie. Tampoco soy el hueón más winner, pero creo  que mis amigos, todos nuestros lectores y probablemente yo, algo hicimos, no sé que, probablemente fue la calle, las minas, el copete o la droga la que nos cambio, la responsabilidad en volá. Algunos tienen hijos, alcoholismo, causas pendientes en algún juzgado. Mientras tanto ellos tienen un traje que confeccionar y muchas espinillas que reventar. Esto no es un juicio valórico ni menos moral. Es sólo una visión más -seguramente mal enfocada- de algo que ya no todos entendemos.