Alemanes que piensan como japoneses

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Pobres niños: El álbum de Los Caballeros del Zodiaco + Power Rangers made in Ecuador

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Después de leer este post te aseguro que te vas sentir un poco mejor de haber pasado la década de los 90 dentro de los límites de esta nación en transición aún temerosa y justicia en la medida de lo posible. Recuerdo cuando alucinábamos con los maravillosos álbumes que lanzaba el entrañable Salo con las series o películas más apasionantes del momento para cualquier niño, puta que eran la zorra, sobre todo cuando el sobre no bajaba de los 100 pesos y traían al menos 6 láminas. Lamentablemente no toda Sudamérica contó con esta suerte. Gracias a los cabros malos de Samoa Arcade en Valpo, que le robaron su álbum a un compañerito de Ecuador y 20 años más tarde lo compartieron con todos en internet pudimos enterarnos de una realidad de la que no éramos conscientes: La industria del álbum en Ecuador es la hueá más retorcida que hemos visto en la materia. A continuación el álbum más inexplicable de la historia, otakus y ñoños obsesivamente ortodoxos abstenerse si no quieren que sus espinillas prolapsen.



Programa especial doble: El caos experimental de Begotten y la absoluta depresión de El Rey de la Muerte. Dos películas de mierda llenas de puras cochinás.

Cuando las peores experiencias humanas como la violencia, el dolor, la desesperanza o la misma muerte se entremezclan con la religión, la creación, Dios o cualquier leyenda bíblica, para conjugarse en una película perturbadora y demasiado experimental, la única sensación posible, luego de procesar y contemplar esta amalgama de demencia, es la absoluta confusión. Eso es Begotten del director Edmund Elias Merhige (también director de Shadow of Vampire), su ópera prima. Provocadora, dudosa, lunática, enigmática y demasiado grosera para siquiera entenderla. Begotten, el Engendro del caos de la creación reinterpretado. Lo mismo sucede con El Rey de la muerte (Der Todesking) del director alemán cochino como nadie Jörg Buttgereit, que en su retorcida cabeza (la misma que hizo la mejor historia de amor entre cadáveres: Nekromantik) relata historias sobre suicidas y sus últimos momentos de vida. Sus tormentos y sobre todo su principal motivación: ser recordados aunque sea un pequeño instante.