LP Conchemimare: ¿Máquina del Tiempo? o ¿Máquina del Juicio Final?

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El título no dice mucho, pero hay varios que han lanzado la voz de alerta sobre el gran colisionador de hadrones que se pondrá en funcionamiento el 7 de agosto, si bien las condiciones de un resultado negativo pueden ser desastrosas, un resultado positivo nos podría acercar más a comprender el universo y efectivamente crearíamos la primera máquina del tiempo en verdad funcional (no de esas para viajar a ver los dinosaurios, si no que para ver como fue el principio del universo), quiero creer lo segundo, después de todo… amo mucho mi vida como para perderla en menos de un segundo…

UN AGUJERO NEGRO YA PRONTO SERÁS. Ocurre que este experimento, que recreará también los primeros segundos posteriores al Big Bang, es también una gran máquina productora e inspiradora de frases apocalípticas. “¿Se viene el fin del mundo?”, “la máquina que se va a devorar el universo”, “fábrica de agujeros negros”, “Big Bang experiment” o “doomsday machine” (la máquina del fin de los días) son algunos de los titulares que diarios y revistas –especializados y alarmistas– cosechan desde hace unos cinco meses, alimentando la desesperación hiperbólica que los lectores renuevan a diario con la últimas novedades sobre el cambio climático, las amenazas de asteroides, el desparramo de enfermedades y virus exóticos por el mundo.

Sin embargo, lo que era un simple bluff editorial, un capricho para poner un título vendedor, de esos que le sacuden la estantería a cualquiera, se volvió más inquietante cuando dos científicos de dudosa reputación –el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho– denunciaron ante un tribunal de Hawai al Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), que tutela el funcionamiento del LHC, y al gobierno de Estados Unidos, que aporta buena parte de los dólares, aludiendo que el megaacelerador podría acabar lisa y llanamente con la humanidad.

Sancho, como varios otros pseudocientíficos alarmistas, asegura que hay un 75% de probabilidades de que el LHC cree un agujero negro que tragaría al planeta o que generaría un tipo de materia extraña llamada strangelets, que convertiría al planeta en una estrella de neutrones.

“Siempre que comienza a funcionar un nuevo colisionador con mayor energía que los anteriores se escuchan voces marcando un posible peligro”, calma el físico argentino Daniel de Florian. “Todo el tiempo ocurren colisiones muchísimo más energéticas en diversos sectores del universo, incluso rayos cósmicos que inciden sobre la Tierra y, al menos hasta ahora, no ocurrió nada de lo anunciado.”

Para tranquilidad de los vecinos del planeta, se realizaron estudios científicos precisos que muestran que no hay ningún peligro en el funcionamiento del acelerador (se pueden leer en https://public.web.cern.ch/public/en/LHC/Safety-en.html). Como bonus track, en ellos también se disipan las fantasías tejidas por Dan Brown en su libro Ángeles y demonios (2000) donde afirmaba que el LHC fabricaría antimateria para ser usada en bombas.

VIAJE EN EL TIEMPO/ KM CERO. Otros científicos, como los rusos Irina Aref’eva e Igor Volovich, del Instituto de Matemáticas Steklov de Moscú, dejan de lado el alarmismo y llenan sus afirmaciones de poesía, imaginación y sueños. En un paper publicado en https://arxiv.org/abs/0710.2696 especulan, así nomás, con que 2008 podría ser el año cero de los viajes en el tiempo si es que el LHC llegara, por esas casualidades del destino o la impericia de los científicos, a generar un agujero de gusano (o “puente Einstein-Rosen”), una hipotética característica del espacio-tiempo que ya figuraba en las ecuaciones de la relatividad general.

No hay ninguna ley física que prohíba viajar en el tiempo. Pero en este punto, los rusos se chocan una vez más con la pregunta-respuesta que arroja ante estos interrogantes el resto de los científicos: si es posible este tipo de viajes, los crononautas del futuro ¿dónde están?

Sean o no posibles estos saltos temporales, lo cierto es que el LHC, una vez que comience a funcionar, acumulará una cantidad inimaginada de información: dos Gigabytes cada diez segundos o 15 Petabytes (15 millones de Gigabytes) al año a ser analizados por una red global, de 200 mil computadoras, llamada LHC Computing Grid. “La LCG es un servicio construido como una capa sobre Internet y es muy similar a la web, que permite no sólo compartir archivos, sino también aparatos, software y recursos informáticos”, señala Robert Aymar, director general del CERN, quien sueña con que algún día el Premio Nobel vaya a parar a su pequeña gran bestia.

pero no se alarmen…

con respecto a eso encontré un articulo muy interesante al sobre lo que podría pasar en el mejor de los casos: haga click aquí para ver (algunos párrafos están extraídos desde ahí)

Si quieren saber más pueden verlo en wikipedia o ver el con conteo regresivo en esta pagina



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