Guinea Pig, demencia from Japan

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Situemos a Guinea Pig en el siguiente contexto para así poder (si es que nuestra occidental mente nos lo permite) entender el por qué de su existencia: Japón. Un país donde la demencia y el delirio no conoce límites, donde el mal gusto es parte de su cultura. Con Guinea Pig fuimos víctimas de la más grotesca y enferma violación mental y moral jamás vista en el cine. La primera y más horrible. Nunca antes una serie ultrajó tanto las conciencias y permaneció en el tiempo prófuga y elevada a la categoría de la obra maestra del cine de gorexplotation que es. Bienvenidos a lo más cercano que estaremos del averno. Con ustedes la desquiciada y criminal GUINEA PIG.

Los orígenes del mito

Corrían los años noventa, y mientras los travestis editores de Loserpower.com pasaban su infancia jugando como babosos con los Kapocópteros y bailando al ritmo de No Mercy, Charlie Sheen, pordiosero actor famoso por su insignificante rol en Pelotón y -según E!- por su adicción a las prostitutas de hollywood, asistía a una infernal fiesta donde, luego de jalar e inyectarse lo necesario, fue parte de una impactante sesión de películas. El mito dice que el susceptible de Sheen tuvo la mala idea de presenciar uno de los episodios más violentos y grotescos de Guinea Pig: Flower of Blood and Flesh. En la cinta, un psicópata con bigote y casco de Samurai, sigue sigiloso sobre su Nissan Sunny a una mujer hasta una calle solitaria, luego de tumbarla y raptarla, ya en su sucia guarida, la mujer es prácticamente faenada, mutilada como un vil puerco. Bastó sólo eso para que Charlie Sheen diera aviso al FBI denunciando el hecho como un asesinato real y comenzara a cuestionarse la realización de la cinta. Un snuff en potencia, según Sheen. Un mito en alza para los fanáticos del mal gusto. Guinea Pig (en japonés Za ginipiggu) ya era parte de la nueva oleada del -en ese entonces- llamado Anti-Cine. Con el tiempo la investigación llegó a la conclusión que la película tildada de Snuff no era tal y su difusión -y por tanto distribución- era absolutamente legal. Años más tarde, en Inglaterra, un sujeto era arrestado en el aeropuerto de Londres por intentar internar al país una cinta sospechosa donde un japones de mediana edad drogaba y descuartizaba a una mujer inconsciente. El tipo fue dejado en libertad luego de comprobar que se trataba sólo de un episodio de una repulsiva serie japonesa. Aún así fue multado, ya que si bien la cinta no era un snuff propiamente tal si pretendía serlo. Con todo, lo anterior no se acerca ni una milesima con lo que sucedido en el mágico Japón. A tres años del estreno de Flowers of flesh and blood, en 1988, un hombre de 27 años llamado Tsutomo Miyazaki secuestró y asesinó a varias niñas de menos de 8 años. Un año más tarde fue capturado cuando intentaba raptar a su quinta víctima. Cuando allanaron la casa de Miyazaki la policía encontró una basta colección de cerca de 6.000 vhs de Hentai bukkake mature nipples creampie y gore, entre ellas Guinea Pig, claro está. Al revisar las cintas la policía dedujo que la fuente de inspiración de los asesinatos había sido Flower of flesh and blood. Esta vez los responsables de Guinea no fueron juzgados pero se les prohibió producir más capítulos bajo ese nombre.

Conejillos

El criminal culpable de que este pecado hecho cine se haya filmado no puede ser otro que un maldito japonés. Su nombre poco importa, no influye mayormente y hasta este día, que escribo esta hueá de mierda, no sabía que se llamaba Satoru Ogura. Productor y escritor de profesión que en lo oshenta decidió plasmar toda la violencia y la asquerosidad que podrías imaginar en una serie que impactara, incluso, a los más bastardos fanáticos del gore, traspasando los límites de la decencia, fecundando la más grande zaga jamás hecha. Guinea pig comenzaba a vomitarse. Para tan noble acción, Ogura decidió contactar al dibujante de cómics Hideshi Hino, que -en esa época- gozaba de un merecido (aunque medido) éxito por la grotesca y retorcida Panorama of Hell, manga infame como pocos, bastardo como ninguno.

El primer episodio en ver la luz fue el segundo en orden de rodaje The Devil’s Experiment (Akuma no jikken) dirigida por el mismo Ogura y el impacto fue inmediato. Concebida como un verdadero Snuff, The Devil’s Experiment se comenzó a distribuir de mano en mano, a la mala, en el círculo cinéfilo under japonés. Oficinistas, estudiantes, narcotraficantes, prostitutas, vagabundos, otakus, ladrones y asesinos eran el público objetivo. La cinta carecía de carátula y créditos lo que validaba aún más la idea de que lo que se veía era un video absolutamente veraz. En ella se presentaba a una mujer oriental de mediana edad dentro de una red balanceándose en lo alto de un árbol. Esa es la primera escena: impactante, explícita, aunque es lo más suave del video y por eso ese primer plano del cuerpo inconsciente dentro de una red funciona como advertencia. ¿Te impactó? pues bien, lo que sigue es peor, así que lárgate.

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Devil’s Experiment es todo lo que su nombre indica. En los 50 minutos que dura somos expuestos a las más originales y repulsivas torturas sobre una mujer. La grabación, según la introducción inserta al principio del video, pretendía ser “un experimento sobre el punto de ruptura del dolor físico y la corrosión psicológica de los sentidos de las personas” pero no era más que una exhibición grotesca de crueldad infernal de tres shinos abusando y -finalmente- asesinando a una fea mujer.

Flower of Flesh and Blood (Chiniku no hana) fue, al momento de su estreno -en el bajo fondo cinematográfico japonés- algo así como la gota que rebalsó el vaso. Esta vez el director fue Hideshi Hino y pensó que la explicidad visual era la alternativa a la utopía del gore conceptual (que dicho sea de paso no existe). Como ya expliqué anteriormente, Flesh of… fue tan polémica que incluso -a raíz de los escándalos que produjo tras su comercialización- la sociedad japonesa cuestionó sus propios valores morales y toda la hueá ética basada en la honorabilidad de oriente. Tanto así que luego de descubrirse que Miyazaki (lea más arriba por si ya no lo recuerda) usó la cinta de inspiración, se debatió para censurar contenidos antes de comercializarlos. Con todo, la cinta pasó a ser una leyenda, además de una muestra grosera e infernal de que la violencia puede llegar a ser un arte.

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La verdad es que no sé que más de decir de Flower of Flesh and Blood. Básicamente porque tampoco la entendí mucho más allá del desmembramiento de la china. Se supone que es algo así como la sublimación de la violencia elevándola a una extraña sensación de placer visual. Belleza en la destrucción. Placer en el dolor representado por una extraña droga que nuestro entrañable psicópata desdentado suministra a la chica. Los gritos de dolor están casi ausentes (no así los de desesperación) y a cambio tenemos bizarros gemidos de placer. A pesar de lo que se podría llegar a pensar, Flower of flesh es mucho más inmoral de lo que parece. Chupar córneas puede ser la puerta directa a un mundo de nuevo placer.

Con la tercera producción titulada He Never Dies (Senritsu! Shinanai otoko), la serie comenzó a ser comercializada a través de la distribuidora Japan Home Video que sería el equivalente chileno de Video Chile, lo que para el equipo realizador significó el ingreso al mainstream cinematográfico dejando atrás a la independiente Orage Video que produjo y distribuyó clandestinamente las primeras y más sucias entregas. Esta vez la dirección recayó en el desconocido Masayuki Kuzumi que, basándose en un inverosímil y hasta hoy inconcluso caso de suicidio, construyó un sanguinario y grotesco relato que mezcla la comedia enferma con la autoflagelación más perversa. Tal como ocurrió supuestamente el verdadero crimen, Kuzumi nos muestra a un oficinista perdedor que vive enclaustrado en un departamento tipo Paz Froimovich que, luego de ser rechazado por varias compañeras de trabajo horribles y ninguneado por su jefe, decide acabar con su vida. El problema es que -tal como indica el título- no puede morir. Ni el corte en su garganta, ni el corte en sus muñecas, ni escuchar un disco de santos Chávez le provocan el más mínimo dolor.

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Un giro en 180º sufrió la saga en la cuarta entrega titulada Mermaid in a Manhole (Manhoru no naka no ningyo). Como ya he repetido hasta el cansancio, tras los incidentes ocurridos en japón con Guinea Pig, los realizadores debieron mermar la violencia y comenzar a desarrollar nuevas estrategias para sorprender a sus fans. “Mermar” en un extraño sentido, en el sentido japonés, quizás. Porque la violencia explicita no se detuvo aunque el contexto en la que estaba inserta había cambiado radicalmente. Eso si, Mermaid in a Manhole se ubica en un punto medio en la serie, donde la crudeza de las imágenes es utilizada en función del guión y el desarrollo de los personajes. Si bien en este episodio no hay asesinatos brutales, ni violencia innecesaria, si está plagada de grotescas imágenes absurdas, depravadas e inmundas que van de la mano con la evolución de la historia.

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Mermaid in a Manhole fue dirigida por Hideshi Hino y está basada en su manga homónimo del año 1984. En ella, un artista intenta superar la repentina muerte de su esposa retratando en las cloacas de la ciudad gran cantidad de objetos que podrían ser sólo basura pero que para él representa algo así como su infancia y su inocencia. Años atrás, esas mismas cloacas eran un cristalino riachuelo donde pasó su más tierna niñez. Ahora, convertidas en un puto resumidero de mierda, escondían un secreto que el pintor descubrió: Una hermosa y eroticona sirena. Otra vez Hino recurre al concepto de la belleza en la destrucción, en este caso en los deshechos y la enfermedad. La sirena (que se comunica sólo con el artista y a través de ondas sensoriales como Aquaman), debido al ambiente en el cual vive, sufre una extraña mutación que se extiende, primeramente, en su estómago. Es así como decide llevarla a su departamento para curarla y también retratarla. La enfermedad es una especie de erupción en su piel y escamas, como espinillas que poco a poco comienzan a cubrir gran parte del cuerpo de la sirena. En su momento mas crítico -y grotesco- la sirena le plantea inmortalizar su estado terminal pintando con la pus de colores que emana de las infecciosas espinillas. Sabroso y memorable.

Android of Notre Dame (Notorudamu no andoroido) el penúltimo episodio podría ser una mierda, una hueá miserable que no merece ser recordada, pero tiene algo que todas las películas que se respeten deberían incluir: UN ENANO. Miren, la hueá es simple, los enanos son la cumbia. Se acabó, no hay nada más que discutir ni comentar. Si les interesa el director fue Kazuhito Kuramoto que no es enano, por lo tanto importa una huea.

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Escrita y dirigida por Hajime Tabe, Devil Woman Doctor (Peter no akuma no joi-san) fue el último episodio en estrenarse en el año 1991. Para esa época los elaborados efectos especiales de Flower of flesh y la complejidad narrativa de Mermaid fueron absolutamente reemplazados por el humor absurdo y situaciones bizarras.

Devil Woman Doctor es un cirujano travesti sin licencia que se dedica a “curar” extrañas enfermedades que parecieran no tener una explicación lógica dentro de la medicina tradicional. De hecho, no la tienen y no son tratadas por médicos de a de veras. Tumores que hablan, familias que explotan, mojones que bailan o perturbadoras degustaciones de comida preparada a base de humanos son el torcido compendio de situaciones a las que se verá sometida. Como si Gregory House usará vestidos.

Los culpables

De los principales creadores de Guinea Pig poco se sabe salvo de Hideshi Hino que ha seguido su carrera de guionista y dibujante de cómics. Hace un par de años, Niño Gusano su última obra, fue editada en España por Ediciones la Cúpula alcanzando el típico éxito moderado que logran la mayoría de los títulos traídos de oriente. Del resto, pues bien, imagino que estarán presos o muertos. Las dos opciones son buenas.

Donde conseguirla

Si eres acaudalado y posees (o clonaste) una cuenta corriente (con fondos) puedes conseguirla en Unearthed Films, la empresa norteamericana que editó una nueva versión remasterizada de Guinea Pig, a sólo $29.95 (veintinueve con noventa y cinco… siempre quice decir eso, maldición) cada devede. Si eres pobre, drogadicto y delincuente reincidente, puedes bajarla de internerklrs o, si lo prefieres -y eres de la capital de la República independiente de shile-, puedes robartela adquirirla en las mejores y mas rancias tiendas del mall alto Bio Bio a sólo 2 lucas el devedes o 3 por 5. Mientras haya demanda habrá una oferta esperando por ti.

Gracias por darse la paja de leer esta mierda y perder el tiempo con Loserpower tu sitio sabrozón, de premio un lindo video con una japonesa comiendo bananas.



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